Los daños a la autoestima del menor en casos de alienación parental

Muchos de los asuntos jurídicos contemplan procesos que pueden tardar meses o años, y quienes se han visto involucrados frecuentemente se quejan de la tardanza en las resoluciones judiciales.

Uno de los comentarios usados por abogados, legistas y publico en general para desestimar el interés del progenitor alienado en la rápida resolución del problema y la reanudación de la convivencia es que no hay un daño aparente.    

Sin embargo, existe evidencia de que los menores sufren daño por el alejamiento de uno de sus progenitores y de la campaña difamatoria del progenitor alienador.  Los efectos de estos daños persiguen al menor a lo largo de su vida.

Cuando un progenitor usa estrategias de alienación parental, es probable que el menor sufra daño a su autoestima por cuatro razones interrelacionadas.

La primera, es que, en esencia, el mensaje difamatorio hacia el progenitor alienado no es del agrado del menor, lo cual el menor extrapola que el mismo no es merecedor de amor.  Esta asociación ha sido confirmada en investigaciones interculturales, estableciendo que el sentimiento de no ser amado por un progenitor en un predictor de una menor autoestima en menores.

Los niños creen que sus progenitores son justos, asumiendo que su culpa cuando un progenitor es cruel o poco amoroso con ellos.  La estrategia difamatoria hace que el menor piense que el progenitor alienado es poco amoroso con él.

Al creer el menor que no es amado por uno de sus progenitores, la mente del menor asume que el (el menor) es desagradable.

Una segunda forma en que las estrategias de alienación parental impactan en la autoestima del menor es a través de la internalización del mensaje negativo acerca del progenitor alienado.  De esta forma, el menor asume que si uno de sus progenitores no es bueno, el tampoco lo es (o por lo menos en parte).    Esto es apoyado por la teoría de relaciones objetivas y ha sido observado en entrevistas a adultos que fueron alienados en su infancia, refiriendo que ellos también eran malos.   De esta forma, la campaña de difamación y rechazo hacia el progenitor alienado es interpretado por el menor como un rechazo hacia la parte de si mismo asociada con el progenitor alienado.

Una tercera forma en que la exposición a estrategias alienadoras puede disminuir la autoestima en los menores es a través de la aceptación del mensaje negativo hacia el progenitor alienado, pues el progenitor alienador odia mas al progenitor alienado que lo que ama al menor, reforzando el mensaje de “no soy merecedor de amor”.

La cuarta forma es dada por la dependencia excesiva que incentiva el progenitor alienador sobre el menor.   Se han reportado estudios que los progenitores alienadores utilizan las mismas estrategias de control mental y manipulación que los lideres de cultos para adoctrinar y ofuscar el pensamiento crítico.

Se ha observado que las estrategias alienadoras impulsan al menor a creer que el progenitor alienador conoce los pensamientos del menor, sus sentimientos y sus necesidades (ej., “Yo se lo que es mejor para ti”).  De esta forma, el menor es incentivado a depender de las opiniones y guía del progenitor alienador.

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