El apego


La familia es un sistema de relaciones de parentesco que se encuentran reguladas de acuerdo al marco cultural en el que se desarrolla. El elemento común son las relaciones de parentesco biológico o político entre los miembros de la familia. Estas relaciones pueden ser verticales (paterno-filial) u horizontales ( padre-madre).

El sistema familiar encuentra cohesion en la alianza de la pareja (madre y padre) y el vinculo de apego de los hijos con los progenitores, pudiendo el vinculo extenderse a la familia extendida (abuelos, tíos, primos, etcetera). El apego puede ser diferenciado de acuerdo al progenitor al cual va dirigido, pudiendo ser paterno-filial o materno-filial.

En las familias en las cuales existen 2 o más hijos, los vínculos entre los hermanos son conocidos como vínculos fraternos.

De acuerdo a la cultura en la que se desarrolle la familia, su organización puede variar, incluyendo en mayor o menor grado a la familia extendida y la comunidad.

Es común que existan vínculos asimétricos entre los progenitores y los menores Los vínculos de los progenitores entre sí, se ven modificados por la pasión, intimidad y grado de compromiso.

Centrándonos en el vinculo del apego, este responde a la necesidad de seguridad y protección. Esto comprende el establecimiento de vinculos afectivos percibidos como incondicionales y duraderos.

Si unimos el apego a otras necesidades básicas como disponer de una red de relaciones sociales (amigos, conocidos y sentido de pertenencia comunitaria), así como necesidad de contacto físico placentero (atracción y/o enamoramiento), podemos entender que estas necesidades son básicas para la supervivencia y desarrollo social de un individuo.

Un individuo que no satisface dichas necesidades, sentirá soledad emocional y social, ademas de frustración sexual. De ahi la importancia de que el menor sea capaz de distinguir entre las figuras parentales de los desconocidos, otorgándoles el atributo de permanencia a los progenitores mediante un vinculo estable.

El vinculo de apego no se establece solamente por satisfacer las necesidades de alimentación. Un ejemplo de esto fue el experimento de Harlow y Zimmerman en 1959, donde se separo a crias de mono de sus madres. Se adapto un muñeco de felpa y uno de alambre con biberones incorporados. Los monitos prefirieron el contacto suave del muñeco de felpa, al pasar más tiempo en su contacto que con el muñeco de alambre.

El apego es resultado de la interacción continuada del progenitor con el menor, por lo que el vinculo puede ser afectado en situaciones como la separación de la pareja.

En las conductas del menor, el apego se puede evidenciar en las relaciones del menor con su entorno, tomando como «sitio seguro» la cercania del progenitor o cuidador, asi como la ansiedad ante la separación y sentimiento de abandono ante la perdida del progenitor o cuidador.


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